Publicado: 12 de Mayo de 2016 a las 12:34



Una vez más se pone de manifiesto que del cerdo podemos utilizar absolutamente todo, que se convertirá en un perfecto manjar si sabéis como tratarlo, y no es un secreto que también el jamón ibérico es 100% aprovechable.



Una vez más se pone de manifiesto que del cerdo podemos utilizar absolutamente todo, que se convertirá en un perfecto manjar si sabéis como tratarlo, y no es un secreto que también el jamón ibérico es 100% aprovechable. Por eso, hoy vamos a enseñaros algunos truquillos con los que hacer que la grasa que quitáis de vuestro jamón ibérico de bellota no sea desaprovechada.

Con la grasa del jamón ibérico puedes preparar aceite o mantequilla

Grasa en tus comidas

Primero es necesario señalar que en las moléculas de grasa se encuentran disueltas todas las sustancias responsables del sabor y los aromas de los alimentos.

Para empezar, para incluir la grasa del jamón ibérico en vuestros platos debéis elegir la que es de color blanco o con un toque rosáceo, eliminando entonces la grasa amarillenta y rancia que soléis encontrar en las primeras capas. Una vez aclarado esto ya estáis listos para saber qué cosas tan curiosas podéis preparar con esta grasa.

Si cortáis la grasa y la echáis a una cocción inicial de otra preparación, conseguiréis que desprenda todo el aroma que posee y que el alimento que estés cocinando se haga con los matices del jamón ibérico. Esto lo podéis hacer con un guiso de carne o unas verduras.

También podéis cortar la grasa en pequeños daditos y cocerla en la sartén a medio fuego, dejando que la grasa se tueste y se vuelva crujiente hasta convertirse en chicharrón. Si queréis un sabor picante, podéis añadir pimienta mientras fríe. Después de esto, tendréis unos crocantis que serán el acompañamiento perfecto para ensaladas, verduras o carnes.

Por último, tan fácil como poner la grasa loncheada en láminas muy finas, os dará una textura blanda y suave, lo que conjuntado con unas verduras a la plancha o con platos de pasta creará un contraste maravilloso que en vuestro paladar lo notaréis exquisito.

Grasa como complemento

Si no os atrevéis a usarla directamente en vuestros platos pero aún así queréis probar algo nuevo, diferente, y ante todo no desaprovechar la grasa, siempre podéis hacer un aceite de jamón ibérico de bellota. ¿Cómo? Pues fundiendo a fuego lento la grasa blanca con un poco de aceite de girasol y agua. Podéis usar este aceite como sustituto del aceite de oliva, consiguiendo un revolucionario sabor para cualquier plato al que queráis dar un leve sabor ibérico.

Además, si el aceite que os ha salido lo guardáis en la nevera, con el frío se solidificará, quedando una textura mantequillosa que podréis utilizar para untarla en un pedazo de pan y que quedará perfecta para aperitivos. ¿Qué os parecerían unos canapés variando entre mantequilla de jamón ibérico y paté de jamón ibérico?

Si ya tenéis pensado qué haréis con vuestra grasa sobrante,